Soy hombre y me gusta que mi mujer me bese las tetillas

Pasaba el medio día y la puerta de mi casa estaba abierta, solo pasar la manilla y podías entrar. Así la había dejado mi madre al irse a trabajar a las 11 de la mañana. Yo sabía que Linda iría ese día a la casa y no apure a levantarme de la cama. Ella podía entrar sin tocar, sabia como hacerlo y sabía que la estaba esperando.

Aunque mi interés no era mucho, su promiscuidad era algo que me hacía verla como inferior; como no apta para tomarla en una relación seria, pero una follada era algo que no podía despreciar. Desde el primer beso que le di, ella me dejo claro que le había gustado mucho, solo dejaba que se diera gusto y en el camino, también disfrutaba.

Si me gustaba follarla, pero no encontraba demasiada emoción hasta que ese día entro a mi casa. Yo escuche la puerta y sabía que era ella, cerró bien para que nadie interrumpiera porque sus intenciones estaban claras. Entra a mi cuarto y se acerca a mi cama por detrás de mí, yo seguía acostado y ella se sienta poniendo mi cabeza cerca de sus piernas. En ese momento, justo en un segundo y sin yo saber que Linda cambiaria mi sexualidad para siempre, pasó.

Con sus suaves y blancas manos empezó a tocar mi pecho, algo normal, pero de pronto toco mis tetillas de una forma muy delicada y cariñosa; lo hizo como lo haría un hombre con los pezones de una mujer. En ese memento sentí unas cosquillas incontrolables, pude sentir cierta estimulación y excitación sexual que nadie te dice que puedes sentir cuando estimulan tus tetillas si eres hombres. Pero ella, parece que si sabía.

Acomodando sus piernas e incriminándose hacia mí, besa mi boca y luego cuando pienso que va directamente hacia mi polla para chupármela, me sorprende besando mis tetillas. Lo hizo con ganas, con pasión, parece que sabía lo que estaba haciendo y no era solo por dar un besito mientras pasaba por ahí. Empezó literalmente a chupar mis tetitas y pasar sus dientes sobre ellas, usaba su lengua y succionaba cariñosamente. Me gustaba mucho y aunque sentía que por ser hombre no debería permitírmelo (porque no tengo tetas), no podía evitar disfrutarlo. Rápidamente me excite mucho, aunque trataba de fingir que no era gran cosa, ella misma podía saberlo porque mi polla estaba dura.

Y luego de quitarse la ropa, se voltio quedando cara con cara y mientras besaba todo mi pecho, con una mano, estimulaba mi verga. Ya en ese punto no me podía controlar, incluso gemina del placer que me provocaba Linda mientras besaba mis tetillas. Tomaba su cabeza y acariciaba su cabello hasta que ya no pude aguantar las ganas de penetrarla y la voltee para quedar sobre ella y penetrarla. Mientras la penetraba, besaba su boca y ella con sus dedos, tocaba mis tetillas. Estaban muy sensibles pero no quería que parara, yo quería comerme su cuello y ella no paraba de retorcerse.

Seguí penetrando su coño por un buen rato hasta que me corrí, pero no se me quitaban las ganas y seguí follándola sin parar. Ella tuvo varios orgasmos en el proceso y para cuando pude eyacular la segunda vez, ya había sido el mejor polvo de toda mi vida. Increíblemente desde ese momento mi percepción con relación a Linda cambio drásticamente. Ya sabía lo putita que había sido en todo el barrio desde siempre, pero por alguna razón, me sentí conectado afectivamente con ella.

La chica que de forma desinteresada me había dado tanto placer en ese momento, se merecía más que ser un coño donde meterlo. Luego de ese día me hice adicto a tener sexo con ella y también empezamos a pasar más tiempo juntos. Conocerla me hizo ver que era una chica muy amorosa y además complaciente, algo que sin duda un hombre aprecia mucho. Sus días de zorrita acabaron y ahora es mi pareja desde hace dos años, pero todo empezó ese día cuando me hizo descubrir que me gusta que mi mujer me bese las tetillas.

3.032 Veces leído

Sigue leyendo más historias excitantes:

1 comentario en «Soy hombre y me gusta que mi mujer me bese las tetillas»

Deja un comentario