Todo empezó el día que entre a un foro donde publicaban este tipo de fotos, mi morbo iba por encontrarme a alguien que conociera, pero jamás pensé que me iba a enterar de esa forma que mi novia vende packs XXX. Hasta el día de hoy, desde hace más de 3 meses, ella no sabe que yo sé, y no pienso decirle. Nunca piensas que te puede pasar a ti, es algo que crees que está lejos de ti, pero debí preguntarme de donde sacaba tanto dinero. Aunque en este punto agradezco saberlo, ya que me parece genial.
Luego ver algunas chicas que estaban ahí publicadas, me hice una paja con alguna de ellas y me salí. Conseguí lo que quería y me grabe el nombre del sitio. A los días volví e hice lo mismo. Ya se había convertido en un hábito hasta que un día, en la portada de ese sitio, veo la foto de un coño que me pareció atractivo, sin saber que lo que sentía era una familiaridad con el mismo. Abrí el enlace y vi el pack completo. Ahí estaba mi novia, con las piernas abiertas mostrando el coño que yo creía que solo veía yo. Al instante mi corazón se aceleró, me sentí muy mal y traicionado; engañado y burlado. Me levante de la silla y fui a la cocina; la tenía que llamar y me tenía que explicar que era todo eso. Pero al hacerlo, no respondía su teléfono y mi ansiedad crecía como la espuma.
No podía dejar de caminar de un lugar a otro. Pensaba como era posible y que pasaría si mis amigos se enteraban. Mi familia, ¿qué podría decir y sobre todo?, ¿por qué me tenía que enterar así? Tenía que decírmelo y no era justo que me engañara de esa forma, ¡no podía jugar así conmigo porque yo no merecía que me hicieran eso! Luego de intentar llamarla unas 10 veces más y sin éxito, me pude sentar en el sofá. Respire un poco y saque una cerveza de la nevera. Empecé a caer en cuenta que ella era mi novia, no mi propiedad o mi esclava. Ella tenía derecho de hacer con su cuerpo lo que quisiera y no podía juzgarla por eso. Lo único que estaba mal, era haberme mentido. ¿Pero no lo hacemos todos?
Luego de 4 cervezas y estar un poco calmado, volví al cuarto y la ventana del explorador estaba abierta donde la deje. Mi novia desnuda y mostrándose como nunca antes la había visto. Parecía que le excitaba mostrarse desnuda y que le vieran el coño. Incluso, en muchas fotos se estaba masturbando y yo no sabía que ella se masturbaba. Seguí mirando hasta llegar a los comentarios y ese momento marco un antes y un después en mi vida. No pude evitar excitarme leyendo las coas que le decían a mi novia todas esas personas desconocidas. Había más de 200 personas diferentes que estaban dispuestas a pagar por follarse a mi novia y yo lo podía hacer gratis.
Ella tenía sexo conmigo sin que le tuviera que pagar, lo hacía voluntariamente y yo era quien disfrutaba de esa delicia que todos deseaban ahí. Entonces mi ego empezó a hacer que mi punto de vista cambiara rápidamente. La chica que pensé que me había engañado, ahora hace que me ponga muy caliente y ni siquiera está ahí conmigo. Descubrir, que mientras yo no la estoy mirando, es una chica muy ardiente capaz de calentar a muchos hombres, además de cachondo, me hizo sentir orgulloso. Ya no quería retarla, ya no quería pedirle una explicación, ahora solo quería hacerme una paja fantaseando que me estaba follando a la chica que realmente me follaba algunas veces a la semana.
Pensándolo bien, me di cuenta que, fantasear con tu propia chica, no es lo común, pero es lo que deberíamos hacer. Porque esa chica que elegimos para que sea nuestra novia, es la que debe ser el objeto de nuestras fantasías sexuales. Entonces no espere más y me hice una paja viendo sus fotos. Ahí mismo, en esa misma página, siempre siguen subiendo las fotos que ella va vendiendo en su red y yo soy un fiel admirador del porno que hace mi chica. Solo que ella no sabe y no se lo pienso decir.