Mi amante tiene la polla más grande que mi marido

Luego de 10 años de casada y mucho amor por mi esposo, tenemos la confianza suficiente para hablar de lo que sea. Sea cual sea el asunto que haya que tratar, podemos ser honestos sin que eso afecte nuestra relación. Entendemos que nuestra unión va más allá de cualquier cosa y por eso somos tan felices juntos.

Luego de tener dos hijos me aburrí un poco, ya no quería tener sexo con mi esposo y se lo comunique: le dije que no sentía ganas de estar con él pero que aun sentía la necesidad de su cariño y atenciones. No es que lo había dejado de amar, es que estaba aburrida de follar con él mismo hombre por tantos años y así se lo hice saber. Aun así, no quería alejarlo de mí y mucho menos dejar de tocarlo y abrazarlo.

Entonces ambos estuvimos de acuerdo que lo mejor es que me buscara un amante y así tenía algo de variedad en mi vida. Como somos muy abiertos entre nosotros, eso no supuso un problema. El problema lo tenía yo al tener ahora que buscar un hombre que me diera esa dosis de aventura y además tuviera algunas cosas que no tuviera yo ya en casa. Entonces, pude concluir que quería alguien más joven y definitivamente con la polla más grande que mi esposo.

16 centímetro de mi marido para mi estaban bien, incluso me atrevo a decir que para cualquier mujer. Y es bastante gruesa, pero ya mi coño está acostumbrado y lo mejor era tener algo más grande para sentir la diferencia. Entonces mi elección fue un negro: el hijo del conserje del edificio donde vivo. Con unos 22 años y la fantasía sexual de follarse a una mujer madura como yo. No fue difícil meterlo a mi casa cuando mi esposo no estaba, basto con pedirle que mirara mi lavado mientras yo estaba en bata y luego de hacerle ver que no llevaba bragas, el pobre no se pudo contener de besarme.

La verdad no esperaba gran cosa, unos 17 o 18 centímetros estaban bien, pero el chico era negro y parece que le dieron polla de más, porque luego de varias veces estando con él, la pude medir y tenía 22 centímetros de polla. Aunque con un grosor normal, pero para los propósitos me servía de mucho.

Ahora una vez a la semana ese jovencito entra a mi casa y yo lo espero lista para follar. Lo dejo que me folle el culo, me gusta mucho hacer que se corra en mi boca y tragarme su semen. Eso parece que le gusta a los chavales de ahora, creen que es la gran cosa. También lo dejo correrse dentro de mi coño, estoy esterilizada y no pasa nada. Mi esposo y yo siempre bromeamos porque el chaval no sabe que mi marido está al tanto de todo lo que pasa, y cada vez que entra en la recepción y lo saluda, el chico se pone un poco nervioso. Tal vez temiendo que mi marido sospeche que él se está follando a su esposa mientras él no está en casa.

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