Me gusta la estimulación anal, pero mi esposa no sabe. Tampoco sabe que me meto su vibrador por el culo cuando ella no está en casa. Todo empezó cuando estaba chico, siempre escuche eso del beso negro y la próstata, pero también me da un poco de miedo hablar sobre eso con mi mujer por temor a que piense que soy gay. Pero mucho antes de casarme, cuando me empecé a masturbar pude probarlo y ahora no puedo renunciar a eso.
Todo empezó un día en la casa de mi padre, estaba solo y me metí al cuarto donde él dormía con mi madrastra a buscar una de sus películas porno. Sabía donde las escondía y el único Blu-ray que había en la casa, estaba en su cuarto. Así que me toco poner la primera película porno que encontré y muy cerca del televisor; en un lugar donde podía ver la puerta por si llegaba alguien, me puse a masturbarme. Pero estaba de pie, solo me podía recostar sobre el copete de la cama. Era incomodo pero un chaval no puede exigir mucha comodidad para hacerse una paja.
Entonces en el apuro: entre ver la película porno, que no viniera nadie y correrme, me medio me senté sobre el copete y la punta la sentí en mi culo. Justo en ese momento empecé a eyacular sin control. No le hice mucho caso y apague todo rápido antes que me pillaran. Limpié el semen del piso y deje todo como estaba para sentarme en la sala a ver la televisión nacional y que no sospecharan que yo había estado metido en el cuarto.
Pero dos noches después, antes de dormir cuando intentaba hacerme una paja, se vino a mi mente lo mismo. Mi cabeza se debatía entre mi orientación sexual y las ganas de hacerme una paja. Entonces, como nadie me estaba viendo, moje mi dedo con saliva y mientras frotaba mi ano, me hacia una paja. Ya nada volvió a ser igual. La estimulación anal me excita mucho y no quiero renunciar a eso, es algo que me hace eyacular muy rico y me da mucho placer.
Pero en ese momento estuve confundido, pensé que podía ser gay aunque me encantaban las mujeres. No sabía cómo saber si era gay y preguntarle a alguien, no era una opción. Ya sabemos como son todos con el tema. Y si dices que te gusta meterte el dedo en el culo, rápidamente te dirán que sí eres gay. Entonces pensé que tenía que probarlo por mí mismo, si era lo que yo creía era, entonces tenía que serlo.
En el edificio donde vivía, teníamos un vecino que era homosexual. Siempre salía maquillado y llegaba a horas de la madrugada. El edificio completo tenía claro su sexualidad y él parecía muy feliz siendo como era. Entonces me hice su amigo, empecé a saludarlo pocas veces en el ascensor hasta que un día fui a su casa con la excusa de preguntarle sobre un corte de cabello. Su trabajo era de estilista y la cuartada era perfecta. Entonces me deja entrar y lo empiezo a mirar mientras hablaba mucho. En un principio no me parecía para nada atractivo, pero yo estaba ahí para saber si me gustaban las pollas o los coños.
Entonces, luego que conversamos un rato, le pregunte si quería tener sexo conmigo. Pero parece que fui muy directo porque se ofendió y me pidió que saliera que de su casa. Me levante un poco confundido y me fui. Al día siguiente estuve que pensando que tal vez por ser gay, no quiere decir que va a follar con cualquier hombre que se lo propusiera. Pensé, que de ser una mujer, no habría hecho lo mismo. Entonces volví a ir a su casa, pero esta vez para disculparme. Le dije que no sabía si era gay y que quería probar a ver si realmente era o no. Entonces me dejo pasar, me dijo algunas cosas sobre que no era una prostituta y cosas así, pero luego de desahogarse un rato, me pregunto si quería una cerveza.
Yo no tenía edad para tomar licor y era mi primera cerveza, así que acepte y me puse cómodo en su sofá. Él puso algo de música y empezó a bailar un poco descontrolado, pero por su personalidad, yo sabía que era algo normal. Era una personas muy estrafalaria y también exageradamente honesta. Y fue luego de algunas cervezas que me pregunto si todavía quería tener sexo con él. Y yo le respondí que sí, que para eso fui inicialmente. Entonces saco su polla y me dijo que se la chupara, lo hice y en ese momento no encontraba ningún placer. Pero sabiendo que hay diferentes tipos de gay, no me apure a hacer ningún juicio. Él me agarraba mi polla y se me estaba poniendo dura, así que algo estaba aprendiendo.
Entonces me pregunta si quiero que me la meta o yo quiero metérsela a él, y por las dudas, le dije que quería que me follara el culo para para a ver que se sentía. En ese momento empezó a chuparme el ano, se sentía genial, la polla se me estaba poniendo muy dura y no quería que sacara su lengua de mi ano, pero cuando me penetro, no podía aguantar el dolor. La verga se me durmió y solo sentía ganas de cagar. Me metió toda la verga completa por el culo y no la tenía muy grande, pero no paraba de dolerme. No quería seguir pero no podía irme de ahí sin estar seguro de mi sexualidad.
Entonces la saco para que se la chupara y correrse. Lo hizo dentro de mi boca y pude saborear su semen. No me gusto el sabor, era muy salda y desagradable. Me pareció una especie de baba asquerosa. Pero rápidamente se puso a hacerme sexo oral y ahí si empecé a disfrutar un poco. Se me empezó a poner dura, aunque todavía me dolía el ano. Luego que estaba listo, se puso a cuatro patas para que lo follara y así lo hice. Sentí como entro rápido y suave, mientras más duro le daba, más gemía. Lo estaba disfrutando, estaba metiendo la verga dentro de un agujero, pero más revelador era lo que él estaba sintiendo comparado con la incomodidad que yo pude sentir. Entonces me di cuenta que él si había disfrutado. Estuve casi una hora dándole por detrás y no pude correrme, luego de una hora más de él chupándomela, fue que pude eyacular. Luego de eso le pedí que me basara en la boca y cuando lo hizo, me dio mucho asco. Su boca dura y rustica era desagradable, su olor a hombre no me gusto y que estuviera lleno de músculos por todos lados, mucho menos. Entonces fue que llegue a la conclusión de que no era homosexual.
Ahí fue donde comprendí que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Pero aún sigo con el mismo miedo a confesar mis gustos. No sé si a todos los hombres les gusta lo mismo y ninguno se atreve a confesar, pero a mí me da mucho miedo decirle a mi mujer y que piense que soy gay. Pero eso no evito que le comprara un vibrador. La excusa fue que me gustaría jugar con ella mientras hacemos el amor. Y lo hacemos, solo que cuando yo estoy solo y tengo tiempo para mastúrbame, también lo uso para metérmelo en el culo y eyacular muy rico.