Mi hija tiene 20 años y hace mucho que no vive conmigo (me divorcie de su madre hace más de 10 años y ella estaba muy chica), pero constantemente la veía los fines de semana. Al encontrar otra pareja, tuve que mudarme y ya en otra ciudad, era mucho más difícil hablar con ella en persona, pero siempre mantuvimos el contacto por mensajes y video llamadas. Se puede decir que tenemos una buena relación y con uno que otro desacuerdo, nos llevamos bien.
No digo que sea un padre ejemplar, a su madre la engañe con su propia hermana y tuve que firmar el divorcio dejando todo a su mamá; acepte solo porque ella prometió no hablar jamás de eso con nuestra hija. Entiendan, que mi hija sepa que su padre follaba con su tía –la hermana de su madre– mientras estaba casado con su mamá, no es algo que me gustaría que supiera. Pero creo que así son las manchas familiares: se tapan de alguna forma.
Ahora mi hija vive sola, estudia en la universidad y ha venido un par de veces a quedarse en mi casa. Yo me volví a casar y tuve un hijo que ahora mismo tiene 5 años. No puedo decir que tengo el mejor matrimonio del mundo pero trato de llevarlo bien. Mi actual mujer es más tranquila, aunque no sabe nada de mis infidelidades pasadas y con ella he tratado de no hacerlo. No niego que lo he hecho un par de veces en unos cuantos años, pero cosas pasajeras y sin mucha trascendencia.
Soy un hombre que le gusta la carne, no puedo evitarlo. No quiero justificarme, solo soy así y trato lo más que pueda de llevar una vida funcional con mi familia y todo lo que eso implica. Pero en mis ratos libres, siempre me gustó ver algo de pornografía en internet. Desde que descubrí todo ese mundo me pareció genial: todo lo que puedes ver es impresionante para un hombre de una época donde tenías que comprar una revista que debías mantener escondida para ver a una mujer en tetas. Siempre era la misma mujer, ahora es imposible ver todas las que hay.
Pero solo lo hago para masturbarme, no me considero un adicto y tampoco es que tenga que estar constantemente viendo porno, se puede decir que una o dos veces al mes lo hago, me masturbo con alguna jovencita y luego de borrar mi historial, sigo con mi vida. Hasta que uno de esos días todo cambio para mí, no esperaba y creo que nadie de mi edad espera que le pase eso alguna vez. No hay una guía que te dice cómo reaccionar a esto ni tampoco creo que alguien quiera hablar del tema, pero no creo que sea el único que le haya pasado.
Lo cierto fue que luego de llegar del trabajo, tomo una ducha. Mi mujer y mi hijo dormían y yo, luego de servirme un vino, prendo el computador y me voy a la sala para tener privacidad. Empiezo a ver qué hay de atractivo en ese sitio de videos XXX que creo que todos conocen y luego de ojear unos videos y tener la polla dura, siento que es hora de las fotos. Entonces ahí coloco el buscador y me decido por el término ‘jovencitas’ lo que siempre arroja buenos resultados.
Entre tanto ver, de pronto veo un culo que llamo mi atención, fue instantáneo, casi que no pude resistir entrar a ver el resto de las fotos. Al entrar en la página, las primeras imágenes eran de cuerpo y no se le podía ver la cara a la chica. Lo que se podía ver, dejaba bien claro que era muy joven y además con una hermosa piel. Me detuve unos minutos viendo su coño mientras me masturbaba, me imaginaba penetrando ese coño que se veía tan tierno y estrecho, hasta pensé que me iba a correr con esa sola imagen.
Pero seguí bajando un poco más y me ponía muy cachondo esa chica, no tenía idea qué podía tener un cuerpo sin rostro que me tenía la polla tan dura, pero tampoco es que iba a perder tiempo pensando –estás viendo porno y te quieres correr, lo demás no importa–. Y fue en el momento que vi a la chica en posición de perrito con sus nalgas expuestas hacia la pantalla. Se veía bien nítido su coño y ese agujero anal que parecía muy cerradito y estrecho. Ya en ese momento solo imaginaba que me estaba follando a esa chica y en mi cabeza hasta podía oír sus gemimos.
Lo siguiente que paso era que me estaba corriendo, fue una paja muy satisfactoria y relajante. Me apreté la cabeza del pito varias veces para terminar de sacar el semen que quedaba porque me había puesto muy cachondo esa chica. Pude respirar unos minutos mientras seguía mirando la misma imagen, estando casi que inerte y sin moverme. Mi mano derecha sobre mi verga y la izquierda sobre el computador que tenía sobre mis piernas. Y fue en ese momento que llego el shock.
Al seguir bajando por la página donde había más fotos de la jovencita, llegue a una donde se le veía la cara y además salía follando con otro tío. En efecto, era mi hija desnuda en internet y me había hecho una paja con sus fotos porno.